Thursday, September 29, 2005

Capitulo XI

De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros
Don Quijote fue recogido de los cabreros y Sancho habiendo acomodado a Rocinante y a su jumento, fue tras el olor de tasajos de una cabra que hervían en un caldero. Aunque Sancho queria comerse los tasajos, éstos tasajos fueron quitados del fuego y aderezados por los cabreros en unas pieles de oveja. Le invitaron a don Quijote que se sentase sobre un dornajo y le convidaron, y Sancho se quedo de pie junto a él, quien le sirvió una copa.
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Don Quijote le pidió que se siente y que comiera a su lado, en compañía de la gente que se encontraba acompañando a don quijote. Pero Sancho no acpetaba y respondió que prefería comer a solas en su rincón, aunque sea pan y cebolla y beber poco. Sin embargo, al final fue convencido de que se sentase junto a él. Los cabreros no entendían y no hacían otra cosa que comer y callar y mirar a sus huéspedes como comían.
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Edad y siglos dichosos, aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, sino porque entonces los que vivían allí ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Los valientes alcornoques comenzaron a cubrir las casas, sobre rústicas estacas sustentadas. Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordaba en ese entonces. No había fraude, el engaño, ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había qué juzgar ni quién fuese juzgado. De esta orden soy yo, hermanos cabreros, que aunque por ley natural están todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros andantes, todavía, por saber que sin saber vosotros esta obligación me acogiste y regalaste, es razón que, con la voluntad a mí posible, os agradezca la vuestra.
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Mas tarde un cabrero aviso que un amigo suyo llamado Antonio, el cual iba a entonar una melodía para ellos. Apenas acabo de hablar, cuando llegó a sus oídos el son del rabel, y de allí a poco llegó el que le tañía, que era un mozo de hasta veinte y dos años, de muy buena gracia y de igual manera le pidieron que cante y sin hacerse más de rogar se sentó en el tronco de una desmochada encina, y, templando su rabel, de allí a poco, con muy buena gracia, comenzó a cantar. Una vez terminado de cantar, Don Quijote le rogó que cantara algo más, de lo cual Sancho no estaba de acuerdo porque el quería dormir y más no seguir escuchando canciones.

Luego Don Quijote le pidió a Sancho que le curara la oreja que aún le dolia y un cabrero viendo esto le curó con unas hojas de Romero que habia masticado para que Sancho pudiera tranquilo descansar.

1 Comments:

Blogger Nicole said...

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7:30 PM  

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